Antes de nada, me presento, mi nombre es Laura tengo 26 años y soy médico. Desde muy pequeña me ha movido el ayudar a la gente en la medida que estuviese en mi mano y el hacer un voluntariado internacional, hacía muchos años que me rondaba la cabeza.

Hará aproximadamente unos tres años que ví la web de ONGVoluntariado y pensé, en cuanto tenga disponibilidad no dudaré en contactarles…y este septiembre llegó el momento. Abrí el documento del ordenador en el que guardé el enlace web y me puse en contacto con uno de sus responsables.

No soy una persona miedosa, había viajado fuera de Europa en varias ocasiones, aunque siempre acompañada. Sin embargo, el irme sola a la otra punta del mundo y a un país del que no tenía referencias es algo que me inquietaba. Todas esas dudas se desvanecieron tras la primera videollamada con Mario donde todo fueron facilidades. Te lo explica todo a la perfección, y te ofrece toda la ayuda que sea necesaria. Se te facilita alojamiento en una familia de Antigua Guatemala a 25 min caminando del proyecto (una de las mejoras cosas del día era sin duda el paseo hasta el proyecto, ver despertar esa ciudad en la que me he sentido como en casa), te recogen del aeropuerto y te acompañan a la que será tu casa durante tu estancia en el proyecto (mi primer contacto con Guatemala fue a través del transportista del que guardo un cálido recuerdo) y además te ponen en contacto con un “tutor” al que puedes acudir ante cualquier duda o problema (una gran persona que se pone a tu disposición desde el día que llegas).

 

Voluntariado en GuatemalaDesde el primer momento le “eche el ojo” al proyecto con niños desnutridos, en Guatemala, y creo que no podría haber elegido mejor. Allí te encuentras con unos veinte niños (desde recién nacidos hasta los dos añitos de edad más o menos) y el voluntario hace como yo digo de “mami”.

Llegas al proyecto alrededor de las 8.00h y les das el desayuno, después les ayudas con los baños y les cambias la ropa. El resto de la mañana juegas con ellos, les das las “pachas” (biberones) y una vez que llegan las 13.00h llega la hora del almuerzo. Durante las semanas que yo estuve de voluntaria, al estar muchos de los niños en periodo de lactancia materna, estaban acompañados de sus madres. En un primer momento me daba reparo el acercarme a esos bebes, no quería que las madres me viesen como alguien que llegaba de fuera para decirles como debían hacer las cosas o como alguien que podía juzgarlas… ¡que equivocada estaba! Ha sido un regalo poder estar con ellas, aprender de ellas y ver como poco a poco confiaban en mí, en la “seño” española, como te dicen allí.

 

Mención especial a mi familia Guatemala (alojamiento), y cómo no, a las amigas que me llevo de esta experiencia con las que compartí la casa Carla y Rosi. Te abren las puertas de su casa literalmente y te hacen sentir como uno más. Todo son facilidades una vez más. Solo puedo decirles gracias, gracias y más gracias.

 

De corazón quiero agradecer a todo aquel que hizo posible esta experiencia. Será un topicazo pero me queda claro que he recibido mucho más yo del proyecto y de Guatemala que lo poco que haya podido dejar yo allí. Agradecer a todas y cada una de las personas que se pusieron en mi camino: todas las enfermeras y doctora que trabajaban en el centro, las madres de los bebés y sobretodo a esos niños por los que me levantaba a las 06.30 de la mañana en mis tres semanas de “vacaciones”

Una vez más muchísimas gracias por todo, repetiré sin ningún tipo de duda.