-ONGVoluntariado-testimonio-voluntario-voluntariado-internacional.jpg«Después de unos diez años pensando, buscando, llamando y tener más que claro que quería hacer un voluntariado, me llego el momento. Si no lo había hecho hasta el momento, solo era por culpa del miedo. Hasta que me di cuenta que por miedo no podía dejar atrás uno de mis sueños. Así que con mil preguntas en mi cabeza llegue a Cusco. No tengo palabras para describir todo lo que he llegado a sentir en un mes, tanto en el voluntariado con los niños y las mamás, como con la familia que me acogió. Lo que antes de ir eran dudas, preocupaciones o miedos se esfumaron, y a lo largo de la estada no aparecieron ni una sola vez. Allí solo he vivido, disfrutado y exprimido cada instante con unos y otros. En referencia al voluntariado, los primeros días me fueron difíciles por las diferencias culturales, la organización y las condiciones con las que se encuentran. Pero solo respete su manera de hacer las cosas, espere adaptarme, y poco a poco me sentí una más en el hogar. Es cierto que se trata de un proyecto con carencias, muchas de ellas por espacio y normativas, pero por esa razón me sentí realizada en él, y con ganas de participar y ayudar con todo lo que era posible. Y uno de los momentos más importantes, dar mimos y cariños a cada uno de ellos! Y con respeto a la familia no puedo estar más contenta y agradecida, con ganas de que llegue el momento de volvernos a encontrar!»