Realizar un voluntariado fuera de España era algo que me había planteado desde hacía años pero nunca encontraba el tiempo, la valentía o la oportunidad para realizarlo; este año por fin puse fecha a mi objetivo.

Después de visitar varias webs encontré ONGVoluntariado. Leí sobre los proyectos en los que colabora en Latinoamérica y me llamó especialmente uno la atención: “Programa de Madres e Hijos” en Cusco – Perú. A continuación, ojeé los testimonios de los voluntarios y me dije, ¿por qué no?

Contacté con ONGVoluntariado quien me informó, asesoró y ayudó en todos los meses previos a mi viaje; me dio la seguridad y el último empujón que necesitaba en esos momentos. Tras varios skypes, e-mails y mensajes todo estaba preparado para mi viaje.

Cuando me despedí de mi familia y amigos y puse rumbo al aeropuerto, me pregunté si realmente había tomado una buena decisión. Iba sola a un país diferente y a muchos kilómetros de casa, pero fue llegar a Cusco, ver a mi familia de acogida y sentir tranquilidad e ilusión. Ellos me acogieron como una miembro más de su familia, se preocuparon de mi bienestar, me presentaron al resto de familiares, me enseñaron los rincones con encanto de la ciudad…

Una vez allí, la coordinadora local de ONGVoluntariado me recogió para llevarme al Proyecto, un lugar donde conviven madres adolescentes y sus hijos. Los primeros días fueron los más difíciles, aunque me habían informado y preparado para lo que me encontraría todo me chocaba: la falta de recursos, la organización, las normas…

Voluntariado Internacional en PerúPoco a poco fui conociendo a los pequeños con los que no paras de jugar, los ayudas con la alimentación, cuidas de su higiene, los llevaba de paseo al parque o al exterior del Centro…son incansables. Mas difícil resultó con las mamás, las que necesitan una atención mas especial, el cariño, la complicidad y se convierten en una fuente de enseñanza constante; con ellas colaboraba en la preparación de la comida, vendiendo en el kiosco, en las tareas de la casa, las ayudaba con los deberes y las acompañaba en alguna salida (hospital, compras, paseo con los niños…). Allí, también encontré a unas personas muy especiales: “las tutoras”, quienes me guiaron y ayudaron en todo momento, con las que compartí tantas horas y me integraron como una más en el proyecto.
Además, durante este mes, he tenido tiempo para conocer Cusco, visitar el Valle Sagrado, la Montaña de Siete Colores, la Laguna de Humantay, Machu Picchu y hasta de realizar una ofrenda a la Pachamama en un lugar único como es la Montaña de Mama Simona. También, he disfrutado de la gastronomía y alguna salida nocturna por la Ciudad.

Desde este espacio quiero dar las gracias a todas esas personas que me han acompañado en esta experiencia.

En primer lugar agradecer a ONGVoluntariado por la cercanía, profesionalidad y acompañamiento en todo el proceso. También, agradecer a mi familia peruana la acogida, atención y trato recibido durante mi estancia. No puedo olvidarme de mis compañeros voluntarios con los que he compartido momentos muy bonitos, me llevo algo bueno de cada uno de vosotros; especialmente de Ana y Mariano con lo que he pasado la mayor parte del tiempo; gracias por contagiarme esa magia y entusiasmo en todas las actividades propuestas. Y, finalmente, a esa gran familia del proyecto, he aprendido tanto de vosotros… gracias por el cariño, el respeto, las sonrisas… por enseñarme tanto… siempre os llevaré conmigo.