«A lo largo de estos tres meses como voluntaria del proyecto, he sentido que formaba parte de esta increíble familia de personas cuya misión es conseguir la felicidad de los niños y de las madres adolescentes más desfavorecidas a través de la educación, del juego y, sobretodo, del cariño.

 

Voluntariado en NicaraguaJamás olvidaré esta experiencia vital que tanta huella ha dejado en mí. Sin duda, me llevo un pedacito de Nicaragua en el corazón. Gracias a todos por vuestra amistad y cariño incondicional.

Me voy de Nicaragua habiendo aprendido una gran lección: se puede ser feliz con muy poco y no hay nada que llene más que la sonrisa de un niño»