ONGVoluntariado-testimonio-voluntario-voluntariado-internacional«Soy Claudia de 24 años. Siempre quise hacer un voluntariado pero nunca me atrevía a ponerlo en marcha hasta que un día en una conversación con un amigo me dijo “¿y por qué no?” y creo que ese fue el momento en el que me cambió el chip y decidí llevar a cabo algo que no sabía cómo iba a salir pero que a día de hoy es lo más bonito y fascinante que he hecho en mi vida. El hecho de dar con ONGVoluntariado me hicieron las cosas más fáciles gracias a las rápidas y pacientes respuestas a mis múltiples dudas. Cuando ya faltaban pocas semanas para el viaje nada más que hacía dudar y preguntarme si no se me había ido mucho la cabeza yéndome 5 semanas, he de reconocer que tenía miedo a pesar de ir acompañada aunque estos tardaron poco en disiparse y pasé a no querer que llegase nunca el día de la vuelta.

La casa donde vivimos era genial pero más aun los anfitriones, un matrimonio que nos hizo sentir como en casa en todo momento.  El proyecto en el que estaba era la Clínica Médica/bebés desnutridos ya que buscaba algo relacionado con la salud pues terminé medicina el año pasado. La verdad es que no encuentro las palabras que definan bien todo lo que he sentido y vivido el tiempo que he estado allí. Lo que nosotros hacíamos era ayudar en el cuidado de los niños, darles de comer, bañarlos,  jugar con ellos, pero sobre todo darles mucho amor sobre todo a aquellos cuyas madres no estaban. A mí me conquistaron desde el minuto uno tanto los niños que estaban ingresados como las madres tan luchadoras que pasaban allí día y noche con sus pequeños, a pesar de la situación en la que se encontraban siempre estaban ahí para recibirte con los brazos abiertos y con una gran sonrisa, es imposible no acabar queriéndolos.

A todo el mundo que me pregunta le digo que hacer algo así es altamente recomendable, da igual la edad que tengas, que seas médico o ingeniero, allí lo principal es que tengas ganas de echar una mano y de dar mucho cariño porque lo cierto es que siempre hace falta voluntarios. Han sido las mejores 5 semanas que he vivido jamás, sienta tan bien sentirte útil y ver que con un abrazo o simplemente prestarle atención a un niño es suficiente para que se les ponga la mayor sonrisa que hayas visto jamás. Ha pasado un mes desde que volví y aun se me saltan las lágrimas cuando hablo de mi experiencia. Ya estoy contando los días para poder volver».