ONGVoluntariado-testimonio-voluntario-voluntariado-internacional«Cada vez que me preguntan por mi experiencia en Cuzco, me doy cuenta que el importe total de lo vivido yo no lo puedo contar, quizás no lo hago porque siento que las palabras que elijo para resumirlo son demasiado banales, o tal vez porque prefiero retener en mi memoria los recuerdos y siento que al compartirlos no llego a transmitir lo mismo, por lo menos no con la misma intensidad con la que lo viví, tanto el pre-viaje como cuando estaba allí de forma presente, pero creo que la respuesta que más he utilizado para poder comunicarme con la gente que se ha interesado por esta aventura es que  simplemente tienes que ir para poder valorar, para sentir, para aprender, pero sobre todo y mucho más importante para desaprender, es dejar por un momento de ser quien eres y dejarte sorprender desde el momento en el bajas del avión y  por fin tocas el suelo tan esperado tras tantas horas de vuelo. 

Dicen que la realidad supera la ficción y cuánta razón porque todo lo que pudiste imaginar tanto bueno, malo y hasta lo regular lo supera la pura realidad, nada se parece a nuestra vida occidental, y aunque a veces te pueda parecer que solo podrías definirlo como caos, a mí me pareció ser un caos maravilloso, un sueño del que no quieres despertar, porque verdaderamente poder compartir vida, cultura, incertidumbres, risas, y en general, tiempo, con gente a la que nos separan tantos millones de kilómetros es, como en  los trenes en la vida, que pasan pocas veces pero que eres plenamente consciente de que si lo coges tu vida de alguna forma u otra habrá cambiado, con esto no te digo que vayas con mil expectativas, como bien te dirá el Coordinador, ese el gran error que por desgracia se comete con demasiada frecuencia, no te culpo, simplemente déjate sorprender, olvídate por un momento de quién eres y empieza a ser como si la vida empezara de nuevo, solo así podrás disfrutar de verdad, te reías de la inocencia de las niñas, te acabará gustando y hasta lo echaras en falta, te lo aseguro, que te llamen señorita a todas horas, valoraras que estas tomándote un café que aquí quizás no logres encontrar en años, te gustará comer aguacates día sí y día también, pasaras calor y frio en cuestión de horas en el mismo día, entenderás en primera persona lo que significa tener soroche, le pedirás a la pachamama que te proteja y que te de fuerzas y ganas  para subir a la laguna de Humantay sin morir en el  intento, y hasta echaras de menos salir a la calle y que piten mil taxistas, ojo, no es para que te montes sino para que te apartes, porque una cosa esta clara la conducción de forma segura como conocías hasta hora va a cambiar. 

Por último doy gracias en primer lugar, a la familia que nos abrieron las puertas de sus casas y sus corazones como si fuéramos unas hijas más, a Valeria por ser tan sumamente carismática, a Jessica por ser madre y amiga al mismo tiempo, a Eufermia por su cariño y trato desde que conocimos el proyecto, a Silvia por mostrarnos el camino, a Mario por su paciencia y por brindarnos la oportunidad, y por último a mis compañeras de vida, Laura y Lupi, sin vosotras nada hubiera sido igual. 

Hasta pronto Perú!»