«Cuando me plantee la posibilidad de un voluntariado elegí Sudamérica por el idioma ya que al hablar castellano la comunicación sería más fácil. Una vez lo decides empiezan a surgir todo tipo de dudas, que tipo de ayuda elegir, donde, con quien, son muchas, pero tampoco son más que cuando estás preparando cualquier otro viaje u actividad.

ONGVOLUNTARIADO te va guiando con todos los pasos a seguir: documentación, vacunas, seguros médicos… y además en mi caso la coordinadora en Cusco me orientó sobre esa ciudad, transporte y para cualquier problema que pudiera tener. Al final llegas, en mi caso, a un orfanato rural, y te surgen de nuevo todas las dudas, estaré bien, es lo que esperaba, aguantaré sin problemas todo el mes. Tengo que decir que al segundo día de estar allí ya se habían disipado todas las dudas, los niños, 18, son encantadores entre ellos y con los voluntarios o gente que venga por el orfanato, haciendo que te sientas como uno más de ellos, para ellos siempre eres el amigo, dirigiéndose a ti con ese término.

Sólo han quedado buenos recuerdos. Las personas que dirigen el Orfanato también son muy atentas y hacen que no te sientas extraño, el fundador, la cocinera, y el profesor .Gracias a todos.

Voluntariado PerúV

Durante el mes que estuve allí, siempre hubo otros voluntarios unos durante pocos días, otras semanas e incluso una chica que estuvo dos meses. Mi colaboración en el orfanato consistió en colaborar en las tareas que iban surgiendo y en las rutinarias: ayudar en la cocina, trabajos de mantenimiento del centro, trabajos de albañilería y lampistería ya que durante mi estancia allí estaban realizando unos baños nuevos, y ayuda a los niños en sus tareas escolares.

Los trabajos escolares se hacían por la tarde y era tanto para primaria como para secundaria.

Son niños y adolescentes, a veces tenías que buscarlos tu para hacer algo y en otros eran ellos los que me buscaban para ayudarles, me han hecho recordar cosas que hacía siglos que yo tenía olvidadas.

Otra de las tares muy gratificante era llevar a los pequeños al colegio por la mañana y recogerlos al mediodía, durante ese camino, unos 15 minutos, íbamos contando historias o jugando, era muy divertido. Hay otras posibilidades, pero yo residía en el Orfanato, lo recomiendo, durmiendo en la habitación de voluntarios y el resto de los servicios igual que los niños. He podido comprobar como ellos realizaban todas las tareas del orfanato: limpieza de todas las instalaciones, alimentar animales, trabajos de campo, y además sus propios trabajos como lavar cada uno su ropa, viendo a los pequeños que casi no alcanzaban las picas donde las lavaban, así como cualquier otra actividad que pudiera surgir. Creo que como prueba de que mi estancia fue buena está el hecho que me paso el mes sin darme cuenta, de golpe vi que se había pasado el mes y tenía que regresar.

 

Espero haber podido dar al orfanato y todos sus miembros lo mismo que he recibido de ellos y haber cumplido con sus expectativas como voluntario. Al margen de todo lo anterior, que es lo más importante, creo que acerté mucho al elegir el sitio ya que al estar cerca de Cusco tienes la opción de ver además de esa maravillosa ciudad, una multitud de restos de la cultura Inca como más destacado el Machu Picchu. Yo he realizado varios tours durante los fines de semana»