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«Durante muchos meses realizar un voluntariado fuera de España fue mi ilusión. Y como en todo camino siempre hay dudas, hay baches, y momentos en los que te dan ganas de hacer caso al miedo y darte media vuelta. Hago hincapié en ello porque sé que mucha gente tiene la voluntad de hacerlo, tiene la curiosidad y cuando solo falta dar ese último paso, lo das hacia atrás.
Si por un casual alguien me lee y está en ese punto, solo puedo darte mi experiencia. Y mi experiencia se resume en agradecimientos. Gracias por enseñarme que aún quedan lugares donde no importa tu edad o tu formación, solo tu deseo de arrimar el hombro. Gracias porque, justo como imaginaba, por cada pequeña lección que he dado me he llevado 6 o 7 cada vez, y acompañadas de una gran sonrisa, que siempre entra mejor. Gracias por hacerme sentir como en casa a apenas 8000 kilómetros de donde siempre he vivido, el mérito merecía ser mencionado.
Pero ante todo gracias porque he comprobado que la mentira tiene las patas muy cortas, pero más las tiene quién no se mueve del sitio para comprobarlas. Porque te pasas la vida absorbiendo prejuicios, oyendo lo que ha oído uno, y otro, y el de más allá. Historias que más tarde se transforman en las excusas que te alejan de cumplir un sueño. Bueno, yo he estado allí, y ahora de vuelta no hay día que no me acuerde con cariño y con ganas de seguir dándome la oportunidad de poner a prueba lo que oigo, de ponerme a prueba a mí mismo.

Si estás en ese punto, mi experiencia es que a cada persona que conocí en Nicaragua me recibió con los brazos abiertos y me despidió con ellos cerrados, para que me quedase compartiendo con ellos un poco más. Pero, como por suerte hay personas con el talento para sintetizar en pocas palabras un sentimiento tan grande, dejaremos que hable otra con más capacidad por mí.  «Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos senderos, quien no cambia de rutina, no se arriesga a vestir un nuevo color o no conversa con desconocidos. (…) Muere lentamente quien no cambia de vida cuando está insatisfecho con su trabajo o su amor, quien no arriesga lo seguro por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite, al menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos» (Martha Medeiros)».