«Reconozco tener una especial predilección por Centro y Sud América por mis distintas estancias en países como Brasil, Colombia, Argentina, Guatemala… de manera que cuando me planteé realizar un voluntariado no me costó inclinarme por Nicaragua, por esa especial afinidad con las persona de estas latitudes que tengo.

El proyecto cumple todas las expectativas para hacer un voluntariado. Se palpa en el ambiente los conceptos de solidaridad, colaboración, ayuda, apuesta y vocación por la educación, sí como participar de un programa enfocado al bien común, bien común que se refleja en los ojos de niños, niñas y adolescentes que acuden a su escuela.

La preocupación por la educación y una estabilidad alimentaria hará, sin duda, que en el día de mañana se haya creado verdaderas personas impregnadas de esos mismos valores positivos tan necesarios en cualquier sociedad.

 

Mi experiencia ha sido altamente gratificante, me he apegado a ese cariño, a esa querencia, a esos abrazos de los niños, a esas lecturas, a esos juegos…Me habéis rejuvenecido y enseñado el sentido de palabras grandes, como amistad y solidaridad. Mil gracias…

He tenido la fortuna de estar al lado de estos niños en sus clases, en su repaso, en sus esfuerzos constantes por mejorar en sus conocimientos, pero también en acciones más lúdicas, los partidillos de fútbol que organizamos y que movían a un número ingente de chavales y chavalas detrás de un balón (yo como el que más) no los olvidaré, o esos juegos de manos simples con que amenizábamos nuestros minutos libres, a ver quién era más ágil apartando la mano, jeje… recuerdos imborrables que ya forman parte de mi historia…

Mi gratitud también hacia todos los que forman el equipo humano que hay alrededor, desde la dirección del proyecto hasta la coordinación, pasando por profesores y profesoras, colaboradores, los propios papás y mamás que conocí, las familias que nos acogen a los voluntarios, el resto de compañeros y compañeras del voluntariado… y en general la gente que conocí, con ese talante abierto y generoso con todos nosotros.

… ¡Gracias!, gracias por dejarme participar y entrar en vuestras vidas, no os olvidaré jamás y os llevaré en un rincón privilegiado de mi corazón»