Hace tiempo que me rondaba por la cabeza la idea de hacer un voluntariado, pero nunca encontraba el momento adecuado o directamente no me atrevía a dar el paso para viajar lejos a otro país y, en un principio, sola. Llegó un día que, por algunas circunstancias, tomé la decisión definitiva de tirar adelante con la idea y empezar a informarme. Busqué por internet diferentes ONG que se encargaban de esto y después de preguntar, comparar y hacer un Skype con Mario, me ayudó a decantarme por ONGVoluntariado. Con lo que puedo decir que ha sido un gran acierto des de el primer momento que hablé con ellos por la amabilidad, la disponibilidad inmediata para resolver dudas, la facilidad en todo momento y, sobretodo, la confianza y la tranquilidad que te transmiten durante todo el proceso, des de que tomas la primera decisión hasta que vuelves a casa.

Al final, viajé con una de mis amigas, y aunque teníamos dudas entre dos países y dos proyectos parecidos, elegimos saltar hacia la otra parte del mundo y conocer Guatemala. Increíble se queda corto para describir como es este país. La gente es respetuosa, amable y agradecida; los lugares son coloridos, impresionantes y naturales; la vida es felicidad, tradicional y auténtica.

Tuvimos la suerte de poder conocer parte de este país durante los fines de semana, sitios que han dejado huella en mi cabeza por sus impresionantes paisajes verdes creados por la propia naturaleza, por el fuego de los volcanes y por la magia que tiene cada sitio con su historia. Pero lo mejor fue Antigua, donde pasamos la mayor parte de nuestros días. La sentíamos parte de nuestro barrio de toda la vida, haciéndonos con sus calles, sus locales de salsa, sus restaurantes y sus bares con sus terrazas para merendar. Incluyendo la casa de familia que nos acogió con los brazos abiertos des del primer día, con sus platos típicos en cada comida, sus pequeños lujos como tener agua caliente, sus “¿cómo les fue hoy en el proyecto?” y, por encima de todo, sus sonrisas constantes que nos contagiaban en cada encuentro.

Voluntariado GuatemalaHablando del proyecto, venía muy mentalizada con algunas de las situaciones con las que me podía encontrar. “Mente muy abierta, flexibilidad, capacidad de adaptación y paciencia” fueron las palabras que más me repitieron antes de irme y que me ayudaron a enfrentarme en la realidad que vive ese país con un poco más de facilidad. El proyecto consistía en el cuidado de bebés en estado de desnutrición, los cuales estaban en tratamiento de recuperación. Des del primer día que pisé la casa, nos dieron total libertad para actuar en función de nuestros intereses, de lo que cada una quisiera aportar y sobretodo, de las necesidades de las madres y sus bebés.

Una casa llena de bebés con sus madres, donde cada uno llevaba su historia detrás, pero como la mayoría estaban allí por el mismo motivo, se ayudaban entre todas para intentar que su hijo comiera cuando no quería, se alegraban cuando les decían que su hijo había subido de peso o se consolaban cuando pasaba lo contrario… Pequeños hechos que, aunque como mucho pasen un mes allí dentro, hacen que sea lo menos duro posible. Además, allí entraba nuestra función, encargadas de ayudar en todo lo que hiciera falta, ya sea en la ducha de los pequeños, en las comidas, en llevarlos al jardín para que las madres descansasen, en ayudar en la cocina o en ordenar la ropa, etc. Creo que es tan importante la labor que hace el centro, con la atención personalizada que dan a cada uno de ellos para que se recuperen lo antes posible, dejando que las madres se queden a vivir con ellos y que no se sientan solos, y en enseñarles cómo se les tiene que alimentar para que no tengan que volver; que estoy muy agradecida de haber podido formar parte de esto.

Podría finalizar diciendo que ha sido uno de los mejores, por no decir el mejor, mes de mi vida. Una experiencia que tengo muy claro que repetiré pronto porque no solo me ha permitido conocer un nuevo país y sus gentes, sino que me ha permitido saber más de mí, estar agradecida por nacer donde he nacido y por tener todo lo que tengo, conocer y compartir con gente maravillosa durante todo este viaje, y por aportar mi granito de arena en un lugar donde nuestra presencia hace mucha falta, simplemente para hacer un poco más felices a todos esos pequeños que están viviendo una situación no muy agradable.