Mi experiencia realizando el voluntariado en Cusco se podría resumir como “completa”, participando durante siete meses en el proyecto.

Desde el principio me planteé hacer un voluntariado de larga duración, me apetecía estar en una ciudad diferente a la mía y acabar sintiéndome parte de ella, con sus gentes, su cultura, su manera de hacer y su todo.

ONGVoluntariado-testimonio-voluntario-voluntariado-internacionalEscogí Perú y seguidamente Cusco porque latino-américa me tiene robado el corazón desde hace mucho tiempo, y el proyecto en el que estuve me llamó la atención desde el primer momento.

Así que me decidí y los siguientes pasos hasta llegar allí se fueron sucediendo sin ningún problema, siempre aconsejada y bien informada por parte del equipo que forman ONGVoluntariado.

Aun así, cuando volaba hacia mi destino muchas dudas se me vinieron a la cabeza:

– ¿Cómo me había atrevido a ir sola durante tanto tiempo?

– ¿Estaría bien en la casa de mis anfitriones?

– ¿Me adaptaría a un nuevo país y a una manera diferente de trabajar en el proyecto?

Todas mis preocupaciones se disiparon al aterrizar en Cusco y ver a la familia con la que iba a vivir durante mis siguientes meses. Mi familia cusqueña que me acogió como a una integrante más y con las que he compartido muchos momentos bonitos, conversaciones interesantes y viajes de descubrimiento. No podía haber tenido más suerte.

La experiencia en el proyecto tampoco podría haber sido más hermosa. El recibimiento fue como un abrazo cálido, por parte de las trabajadoras y las personas bonitas que viven allí.

Con los días vas integrándote poco a poco en sus rutinas y te hacen parte de ella. Al principio iba rotando por el área de guardería, la cocina y el taller de cuero. Y después de que me conocieran un poquito más, ya participaba también en los talleres para las mamás y las acompañaba a ellas y a sus bebés al hospital, visitas médicas, dentista etc.

Tuve la suerte de vivir uno de los cumpleaños preciosos que se celebran cada 6 meses para lxs bebés, la nochebuena, Navidad, año nuevo y Reyes, también la venta de productos en el mercado de Navidad para recaudar fondos y muchos más momentos especiales.

Al estar tantos meses allí, acabé sintiéndome en mi casa, acompañada de hermanas que compartíamos pensamientos, cuentos y sueños. Cada día fui feliz en ese rinconcito del mundo, lleno de personas lindas que están dispuestas a compartir todo lo que tienen con aquellas que se atrevan a dedicarles su tiempo.

Me fui con la cabeza llena de incertidumbre, y volví con todo mi ser lleno de amor.»