Este verano sentía que tenía que hacer un voluntariado ya que era el último verano que podía disfrutar de unas largas vacaciones y por esa razón quería dedicar parte de ese tiempo en poder ayudar a quien más lo necesita. Este sentimiento tuve la suerte de compartirlo con mi mejor amiga a si que no nos lo pensamos dos veces y decidimos emprender el viaje a Nicaragua. Realmente cuando haces estos voluntariados recibes mucho más de lo que uno da, el año pasado realicé un voluntariado en Marruecos y fue una experiencia inolvidable a si que tuve claro que al año siguiente tenía que repetir algo así.

Desde el momento en el que llegamos me sentí como en casa, nos estaban esperando en el aeropuerto para llevarnos al municipio, estuvimos hablando durante las dos horas intercambiando costumbres de España y de Nicaragua y fue muy agradable. Al llegar al hogar el Director nos estaba esperando con los brazos abiertos para darnos la bienvenida y nos estuvo contando historias además de presentarnos a todo el personal, nos hizo un tour para conocer el pueblo y nos llevó con la familia que nos habían asignado. Durante estas 3 semanas nos han hecho sentir como en casa, siempre han intentado darnos lo mejor y estar pendiente de todo lo que hayamos podido necesitar, realmente estoy muy agradecida por el trato.

 

Voluntarias en voluntariado NicaraguaEl proyecto al que yo me apunté consistía en estar con adolescentes embarazadas de 12 a 16 años. La responsable del proyecto siempre nos ha dado todo el cariño que ella tiene y con quien no he podido estar más a gusto. Con las embarazadas hicimos muchas actividades desde temas médicos como medir la altura uterina, escuchar el latido del bebé, tomarles la tensión, realizar estimulación prenatal… como actividades lúdicas haciendo pulseras, pendientes, pintando, haciendo manualidades para que así se integrasen y conseguir que se apoyen las unas a las otras. Parte de este proyecto también era hacer visitas domiciliarias para poder hacer estimulación temprana a los bebés en sus primeros meses de vida. Otra parte importante de este proyecto es la prevención de estos embarazos en personas tan jóvenes mediante charlas y murales, fomentando siempre que continuasen con sus estudios. Además de apoyar a las embarazadas también queríamos poder hacer reforzamiento escolar con los niños del hogar por lo que por las tardes les ayudaba con las tareas, preguntándoles las tablas de multiplicar, haciendo divisiones y algunos días jugando a juegos.

 

Cada día que he pasado en el proyecto ha sido un auténtico regalo para mí, es indescriptible la sensación que uno siente cuando cada mañana los niños te abrazan, te regalan dibujos diciéndote que te quieren y te llaman para que juegues con ellos o para que les ayudes a hacer sus tareas. Lo que más me ha gustado de este proyecto es que escogen a niños que realmente lo necesitan, niños con familias en extrema pobreza, niños con problemas o niños sordomudos para poder darles una vida mejor. Les apoyan proporcionándoles todo el material para sus estudios de primaria que imparten en el hogar y material para que puedan continuar estudiando la secundaria en el instituto. Se les proporciona dos comidas al día ya que hay niños que en sus casas solo comen una vez al día o incluso ninguna.

 

Me siento una privilegiada por haber podido compartir esta experiencia, que para mí ha sido inolvidable, al lado del equipo que hace posible este proyecto. Cada uno de ellos y los niños me han robado un pedacito de mi corazón. Una cosa que si tengo clara es que volveré para intentar devolver todo la felicidad que se me ha entregado en estas tres semanas.