«Después de tantos meses esperando por fin llega el día. LLevaba años, probablemente desde que empecé la carrera de Medicina, con la idea de poder vivir una experiencia como esta. Nunca antes había encontrado el momento o simplemente siempre encontraba excusas para no hacerlo.
La madrugada antes de volar a Guatemala me sentía llena de ilusión y de ganas de empezar la aventura, pero es cierto que también te asaltan las dudas y la incertidumbre, ¿seré capaz de hacerlo?, ¿has tomado la decisión correcta?, ¿conseguirás adaptarte? , y por un momento, de camino al aeropuerto del Prat pensé que aún estaba a tiempo de echarme atrás, pero por suerte no lo hice.

ONGVoluntariado-testimonio-voluntario-voluntariado-internacionalSolo pisar el aeropuerto de la Aurora en Ciudad de Guatemala ya me sentí acogida por la persona que vino a recogerme y una vez llegué a la increíble Ciudad de Antigua y a casa de la familia supe que había acertado en mi decisión.
Y entonces conocí el proyecto en el que iba a colaborar. Después de unos días de adaptación, me sentí como en casa, y empecé a aprender mucho de todos los que formaban parte del proyecto y del resto de voluntarios que han hecho aún más inolvidable esta experiencia.
Este septiembre marcará un antes y un después, porque esta experiencia te cambia por dentro y no te deja indiferente. Descubrí muchas cosas de mí que desconocía y conocí un país y una nueva cultura que me cautivaron.
Después de 4 semanas en el proyecto intentando aportar todo lo posible desde mi humilde experiencia y conocimiento, llega el día del regreso. Y siento que ha pasado todo muy rápido, y una vez en el avión pienso que me voy dejando una deuda, creo que proyecto , Antigua, Guatemala y toda la gente a la que he tenido la suerte de conocer me ha aportado muchas más cosas buenas a mí que al revés.
Y entonces me digo a mi misma que quiero volver en un futuro para saldar esa deuda, porque queda mucho trabajo por hacer y porque quiero devolverles aunque sea la mitad de todo lo que ellos me han regalado.
Y en ese momento cobra más sentido que nunca una de las frases más conocidas universalmente de un libro muy famoso, y es que en Guatemala, lo esencial es invisible a los ojos.
Eternamente agradecida por esta maravillosa experiencia»