ong-voluntariado-internacional-peru-proyecto-de-educacion-infantil-escuela-niñosCuando me despedí de mis padres en la T4, pensé, será la mayor aventura de mi vida o la mayor locura, pero ya no había vuelta atrás. Después de preparar todo con la ayuda de Mario, ahí estaba yo con mi mochila cargada de ilusión a punto de cruzar medio mundo con la incertidumbre de como será, me irán a recoger, les caeré bien, bueno ya sabéis esas dudas que se tienen cuando vas a miles de kilómetros de tu casa.

En cuanto llegué a Cusco me sentí como si estuviese en mi casa y ahora mismo solo que los 58 días que estuve allí fue un tiempo en el que conocí un lugar maravilloso, un tiempo en el que conocí niños y niñas llenos de magia de luz, de emociones, de sueños y sobre todo de amor. Un tiempo en el que descubrí gente increíble, personas que te entendían solo con mirarte, personas que igual que yo venían con todas sus ganas y su ilusión a poner su granito de arena para intentar crear un mundo mejor o simplemente para dar besos y abrazos sin control , personas que eran y son tu familia a miles de kilómetros de tu casa . Un tiempo en el que me he dado cuenta que hay veces que nos preocupamos mucho por el que dirán, por lo material, por juzgar a las personas por su aspecto sin saber la lucha que cada uno tiene por dentro. 

En fin un tiempo que se me ha hecho muy corto pero prometo repetir en cuanto pueda.

Y ya solo me queda dar las gracias a Perú por hacerme sentir como en casa, por acogerme como mi familia lo hubiese hecho, por abrirme la mente, por enseñarme lugares tan bonitos, por hacerme más luchadora cada día y por enseñarme que los limites están donde cada uno los pone.»