“Tenia un sueño, estudiar castellano y conocer más a unas culturas en Latinoamerica viviendo con la gente de allá. Hablando con una  profesora de castellano en San Sebastián me referenció con ONGVoluntariado y el proyecto del orfanato me convenció ¿Por qué no ir a Perú?  No conocía y compré mi billete de avión para Octubre.

Que experiencia diferente de vivir en un orfanato, una experiencia muy fuerte y positiva porque los niños necesitan un hogar. La primera semana me adapté a la altura, el clima y el mundo nuevo en ese bonito valle. La segunda semana arreglé la cocina que necesitaba una renovación ya que estaba rota y poco higiénica. Fue un trabajo de 2 semanas en equipo con mis amigos de Canadá (una familia con 2 niños),  de EE.UU, de Venezuela y por supuesto de propio proyecto. El objetivo era de crear una cocina durareda, con más espacio para preparar las comidas para 25 a 30 personas, 2 veces cada día y todo en un ambiente higiénico. ¡Que motivación tenia este equipo internacional de trabajo! Con esa alegría seguimos cada día adelante. Al final alcanzamos el objetivo, pero mucho más importante, tenía nuevos amigos, tenía relaciones fuertes con los niños, los profesores y por supuesto el jefe del proyecto. Son impresiones inolvidables con una satisfacción interna y profunda!

Nunca os olvidaré mis amigos del orfanato, gracias a ONGVoluntariado y proyecto y a todos por este estancia y sus amistades!»