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Tic , tac, tic ,tac… ¿ alguna vez has sentido que debes para el reloj de tu vida y establecer de nuevo tus prioridades?.
Pues bien, me dedico al mundo de la banca, sector que  me confirma diariamente aquel camino que nuestra Sociedad nos señala como Felicidad: acumular dinero, posicionamiento social y éxito laboral. Un día sentí ese salpullido que pica, que te advierte que algo no va bien y te mueve a buscar un calmante duradero.
Quizá este sentimiento fue lo que me llevó a Guatemala. Desde el primer día que aterricé en esas tierras, noté algo distinto; la hospitalidad de sus gentes, su amabilidad, alegría… contrastaba  con el mundo negro que describían las webs.
Llegué a un hogar Guatemalteco dónde me acogieron con los brazos abiertos y me  aportaron la visión de una familia que lucha día a día por ser feliz, conservando sus principios y convicciones, sin miedo al fracaso o las contradicciones.  Al día siguiente comencé mi ansiado proyecto en un colegio de niños especiales, niños mágicos que aún teniendo dificultades (autismo, ceguera, parálisis…) me regalaron su don más preciado, su AMOR DESINTERESADO y su entrega absoluta ¡¡ Nunca he recibido tantos abrazos como allí!.
Compartí esos días con maravillosos voluntarios que como yo, íbamos a darlo todo, pero sobre todo aprendí de docentes que con escasos medios, realizan una labor encomiable y repleta de entrega. Guatemala me ha regalado infinidad de momentos inolvidables. Todo ello no hubiera sido posible sin el EXCELENTE trabajo de OngVoluntariado, muchas fueron mis dudas al emprender esta aventura pero antes, durante  y después de mi estancia, esta Asociación ha estado siempre a mi lado. Su profesionalidad y seriedad rebasaron mis expectativas.
Gracias Guatemala por parar ese reloj, por sumergirme en un mundo en el que vuelves a recordar lo esencial de nuestro paso por la vida… Ese tic, tac …vuelve a funcionar»